Birdwatching with FARC | National Geographic
Agarramos y mucho. [Música] En el 2004 estuve secuestrado por las FARC, uno de los grupos guerrilleros de ese entonces en Colombia. Duró 88 días. [Música] Ah. [Música] Y [Música] y vale. [Música] El viaje original en el 2003 estaba como enmarcado en como las ganas y la energía que teníamos varios amigos estudiantes de biología como por explorar y descubrir. Básicamente no había venido nadie hacía fácilmente, no sé, como 60 años tal vez.
Y la base realidad con un botánico que acompañamos de expresión y con un guía local. Después de estar dos o tres días chequeando los sitios donde íbamos a trabajar, unas personas de civil con unas mulas llenas de mercado pasaron. Después entendimos que estas personas eran milicianos de las FARC. Al principio de los nuevos días, el supuesto, cuando la situación no era clara, sentí miedo como de estar en manos de alguien que claramente no me creía ni me entendía. Me creía el cuento de que era la verdad. Estamos aquí haciendo ciencia, viendo pajaritos, pidiendo plantas.
En ese momento sí tuve como miedo de que esto va a durar años, un siglo, o nunca nos van a querer matando. [Música] [Aplausos] [Música] Ah, he tenido mucha curiosidad de visitar a los exguerrilleros que no secuestramos del frente 41. Claro, en algún momento fueron mis victimarios y teníamos una relación muy diferente. Podemos subir como marchar y conocerlos, y podernos sentar a tomar un tinto y hablar de la vida.
Y más amigo de los días, ¿cómo están? Estudiados nombres, nombres. “Feliz harán feliz”, y esto es tu nombre de célula o tu nombre de guerra. Ok, lo felicitamos por ver venir. No, pues aunque de hecho tenía muchas ganas de venir a conocerles. La casa no a qué le retuvieron porque la paga en casa del barrio estaba ya que cada turista por ahí le subía a buscar pájaro soledad. Nunca le preguntaste a un secuestrado a un hombre, cómo está usted, cómo está usted hoy.
Humanismo aburrido, pues nunca presentarse a conversar de verdad. Pues como tú, mirando al pasado, esto era muy necesario porque nosotros obligatoriamente teníamos que hacer cómo conseguir lo económico. Yo sé eso, yo entiendo que eso es crucial. Si vos hoy en día has pensado como que no tanto con la cabeza sino más con el corazón, a veces es como que, agua, es bueno. Pero uno sentía que era doloroso porque metieron una persona, porque no estaba acostumbrada.
Me queda en una parte bien lejana donde no sabía de quién, la persona se tenía que sentir muy entristecida. Como y yo me ponía a pensar, por eso yo me portaba muy bien con la gente que tenía que usar insulina. Vamos, en esos días, si hubiera estado en tus manos, vos consideras que haber no retenido. Nosotros quedamos unos científicos y unos estudiantes. Era incorrecto, pues que como vamos aprendiendo ahora, sí, el nombre original es el Chile Ribera y mi nombre es la guerra.
Y Félix Blanco aquí, el coro. Si Félix hagan es una paloma derecha que vemos por ahí y debemos jugar húmedas. Yo le creo que es como un ave paz. Bueno, esto es lo único que yo tengo para presentarles. El dormitorio muy sencillito. Yo hago parte a un proyecto ecoturismo. Estamos pensando en un futuro nuevo. Hay gente que no, no están muy de acuerdo, pero hay otros que se pueden reconocer. Qué mejor perdonar que estar en la guerra.
Hola, hay tres pájaros. Hay un azulejo que es más sobresaliente que los otros, que es como si tuvieran, porque estaba abajo. El que está la razón de que está mal vestido, ya no lo veo. Empezamos a conversar. Dice: “Si, en un momento me se termina viridis”, es el nombre científico de un pájaro, son otras famosas. A mí, esta mujer que estaban FARC por toda su vida, se sabe un nombre científico, un pájaro. Para mí eso es absolutamente derretido.
Mi nombre es Sandra Patricia de Quintero, en las filas me llamaba Cecilia. Sin errores, entre a las FARC de 15 años, es muy joven. Vivíamos, pues como sumergidos en la naturaleza. Los árboles para nosotros eran como nuestra diríamos nuestra casa. Salimos esta mañana a pasar un rato, si por ejemplo, bien, súper buen abajo. Feliz, está como súper interesado en ver y en aprender. [Música] Nos metimos a un rastro o juegos que se ha echo súper lindo el bosque y después de un rato, ellos, súper sigilosos, escuchamos a lo lejos de unos pájaros, súper chévere.
Son los saltarines, los pájaros negros con azul y rojo, la cabeza, la cola puntúa larga y vimos los pájaros. Se alivió son los binóculos y felices del otro lado también. Era mirando, les encantó, ya voló la cabeza. [Música] [Música] Bueno, ustedes miran ahí. Entonces, tengo tres meses de embarazo. Dentro de la guerra era muy difícil, se puede imaginar uno con un fusil AK, el morral y más un bebé. Es imposible, pero pues no.
Ahora que tengo la oportunidad, ahí van mis semillitas. No quiero que mi hijo tenga que vivir lo que yo viví, sí. Y eso es lo que nosotros le estamos apostando con el ecoturismo, que la gente que venga acá sienta eso, se lleve ese mensaje de paz. Muchos de ustedes que empezaron a ser guerrilleros super jóvenes, super chiquitos, si los hubiera cogido, esa época de la decisión de hice uno para guerra, mucho más grandes, más adultos más maduros, no lo hubieran hecho entonces.
O qué tal vez porque uno cuando no empieza, piensa muy diferente. Pero también hay otra situación, los jóvenes buscan, muchos jóvenes, la gran mayoría buscaron como la guerrilla también por falta de oportunidades. Por ejemplo, yo lo digo en mi caso: si yo hubiera sido una mujer, hubiera podido estudiar y prepararme en este pronto. Si hubiéramos estado elegimos desde chiquita decía mi mamá depende de mi papá. Mira cómo la trata la diversión y yo no me preparo.
Sí, pero si alguien, esa idea, ¿qué más me espera? Dios te arrepentís de cosas en su puesto. Yo digo en Colombia no puede haber más, pero yo no quieren ver más para la guerra. [Música] Ah, vamos a subir hacia él, hacia el oriente. Hacia Venezuela, de hecho. Después, la zona donde estuve costando en el 2013. Yo caminé muchas veces por todo este finito, dónde están los postes de la frontera, muchas veces para arriba.
Y esto es una zona que no había visto hace 15 años, pues ya hasta que nunca había llegado. Por eso me parece muy significativo. Además, poder ir hoy a esta casa de vidrio, que es el sitio donde a mí me liberaron, muy cerca donde me secuestraron. Entonces, siempre ha tenido mucha, mucha curiosidad por ir simplemente a volver a ver este sitio donde estuve secuestrado, donde pasé varias noches. Me parece muy bonito poder volver. [Música]
Yo pensaba que eso siempre me da. Cuando yo era chiquito que en la casa donde yo viví pequeño, cuando volví adulto, la vida que está muy bajita, muy pequeña, estaba grande. Aquí en casa, venirme, pues es exactamente lo mismo. Ya yo tenía un recuerdo de este techo metálico siendo una estructura grandísima, esto, mucho más amplio. Efecto raro, un efecto un efecto como como la niñez, tal vez como esa vulnerabilidad.
En qué la vulnerabilidad que estaba en el secuestro, que estaba como un niño de nuevo aquí, como sin poder tomar mis decisiones y sin hacer las cosas. Esa noche no se acampe aquí al lado, dormí aquí al lado de este muro. Dijo que este hecho era recordada como una estructura grandísima. Hay una cosa que me gusta mucho y qué, y qué, y que algo más consciente, cada vez en la vida y no solamente con todo este tema del secuestro es dejar ir, soltar.
Es tratar de andar liviano, equipaje, es no cargar ni tener cosas en la vida que no le sirven. [Música] Después de haber, estaba sentado tomando tinto, diversos proyectos productivos y que son personas con miedos y personas que tienen esperanzas, y unas que se embarazaron porque ya había un proceso de poder si podían, querían echar raíces en algún sitio y tener una vida normal. Lo único que me refuerza y metal es que somos absolutamente iguales.
Tenemos los derechos, deberes como ciudadanos, tenemos sueños, tenemos miedos, tenemos problemas, deudas, felicidades compartidas. Es que somos exactamente la misma cosa, exactamente la misma cosa. [Música] [Música] 1 [Música] [Música]