Meet the Victims of Colombia’s Worst Drought in Decades | National Geographic
X, este territorio no es para cualquier persona porque si usted viene de Inglaterra para acá, usted se mueve porque no está acostumbrado, porque no está adaptado del clima. El cambio climático a nosotros lo sentimos. Nosotros, lo que somos de acá, anteriormente no llovía en dos o tres años, pero después llovía bastantes. Hay suficiente siembra. Vamos por cuatro, por cinco años que no ha llovido.
Porque mi nombre es Fernando Segundo, pues hay autoridades tradicionales de la comunidad de Balastre, municipio de Manaure, Guajira. Nosotros, luego, hemos vivido de nuestra siembra, nuestros animales, pero debido a la sequía, como los animales están muriendo y ya no se puede sembrar porque no está lloviendo. Escalapaz es marrón. Bueno, pues eso lo mandó a casa y se decrete un cheque a chiquito.
Amarillas, los niños han sufrido bastante. La desnutrición ha muerto niños. Nuestro territorio guajiro, o sea, tienen miedo de que la asesina, de dónde van a sacar agua a tiempo. Bueno, pueden comer tres veces al día; tiempo lo ha ido. Tiempo malo, a veces ni uno. Como esos son los tiempos malos, que no tienen ni cómo comer, no tienen dónde sacar plata para comprar la comida.
Bueno, algunos se fueron a otra parte, hay personas que van allá en busca de trabajo. Preferimos estar en nuestro territorio. Si nosotros los wayuu vamos a una ciudad, porque no tenemos esa costumbre de estar en una ciudad, nuestros niños se contaminan o se contagian de lo que hacen los "arizona", los civilizados. Ellos se convierten en viciosos y andan en mala compañía, y roban y hacen cosas, cosas que no lo hacían antes.
Hay comunidades que tienen que caminar 15, 20 kilómetros en busca del agua, en bicicleta, en burro. Buen día que el burro se está muriendo también, porque el animal está desarrollando. Entonces, la gente va en búsqueda, es algo que no son aptos para el consumo humano, como son aguas que vienen de arriba, arrastran cosas, animales muertos, excremento de animales, para depositarse ahí, donde es donde está ahora.
Entonces viene la enfermedad y se internan los niños. A nosotros, los malos adultos también. Nosotros creo que somos una raza fuerte, sí, porque hemos sobrevivido. Y damos gracias a Dios porque todavía estamos aquí, estamos vivos. Nuestros mensajes que aquí, aunque nos ayuden para poder adaptar este cambio que está pasando, porque aquí nosotros estamos muriendo de sed.