An Artist's Portrait of His Spanish Hometown Bilbao | National Geographic
[Música] Volvió la desgracia. Pequeñita tiene unos 300 en cota, mil habitantes más o menos. Le damos el bocho porque está el buche, es como un agujero estar rodeado de montañas. Entonces está cruzado por el río Nervión y, bueno, pues está en el País Vasco, en el norte de España.
Yo nací en el centro de Bilbao, en Indautxu, que es como el corazón de la ciudad. [Música] Nación legado y para mí es, pues, como un sueño el estar trabajando aquí. Pues claro, he hecho de menos libro, pero profesionalmente es una oportunidad.
Pues sí, empecé a trabajar en infografía en el año 93 en el periódico El Correo. Allí pasé unos 14 años y fue donde aprendí lo que es la infografía, a manejar la parte periodística, a diseñar los gráficos y, sobre todo, a contar historias visualmente. La escultura yo creo que es la marca de mi trabajo. La gente no sabe que muchas veces hay una escultura detrás de los gráficos que uso.
Esas esculturas las utilizo para información, para hacer las ilustraciones. Entonces, se me ocurrió la idea de hacer una ilustración sobre Bilbao, pero ¿qué pasaría si esa ilustración fuera, pues, como un modelo de mí haciendo esa ilustración? No me pareció que era interesante.
Era como colocarte enfrente de un ilustrador cuando está haciendo la obra, ¿no? Y eso sería bonito. No lo han hecho muchos pintores. Es de Velázquez, que es uno de mis favoritos, a Norman Rockwell. Esta idea de colocarte como espectador, viendo al artista trabajando, me pareció que era como algo un poquito más íntimo.
Era como entrar adentro del estudio del artista, colocarse en la parte de atrás y ver lo que está haciendo. Y bueno, pues cuando ya hacen los bocetos con lápiz y papel y, bueno, trabajando con Hannah, la diseñadora para la puesta de página, pues ya lo siguiente es construirlo. Eso a veces es complicado.
Primero tienes que diseñar los personajes. En este caso, diseñaron a mí mismo, que con eso no creo que fue muy complicado. Luego tienes que construir todo y, para construir todo, tienes que experimentar. Yo nunca había construido, no sé, una caja de pinturas.
Entonces, tienes que trabajar con diferentes materiales, como madera, cristal, esculpí, que es un material sintético. Tienes que pintarlo, tiene que parecer real. Entonces, eso siempre es complicado y es bonito, ¿no? El experimentar y ver como el modelo se va construyendo.
Y luego, por supuesto, hacer la ilustración sobre Bilbao, que era esa especie de perfil de la ciudad, a no mezclar diferentes edificios emblemáticos que tienen un valor para mí y que a los lectores les puede aportar algo.
Empezando por la izquierda, en la parte antigua, el casco viejo y llegando a la parte moderna con el Guggenheim y diferentes edificios de esta selección de edificios. En el centro está el Guggenheim, porque yo creo que es ahora mismo el edificio, quizás, más emblemático de Bilbao.
No es el que ha regenerado la ciudad o el edificio de El Tigre, en el que mi abuelo trabajó en él, pues hace muchísimos años. Lo que más me gusta de él posiblemente sea el tamaño y lo elegante que es. Me gustan los edificios, me gusta pasear, gustan las tiendas y restaurantes.
Creo que esa sensación de que es elegante. Una de las cosas que echo de menos de Bilbao es la comida. La verdad es que es muy, muy rica. Pues comerme pinchos en un bar o, pues, comer en un restaurante y, sobre todo, la repostería. Me gusta mucho el dulce, de los pasteles de Bilbao, como por ejemplo la Carolina, que es el pastel típico de Bilbao, que se creó allí con su crema.
Lo que espero es que siga mejorando, que siga siendo segura, que nos sintamos orgullosos de la ciudad, que la gente, cuando llega a la ciudad, le guste. Yo creo que es lo que todos aspiramos, que siga mejorando. [Música] No. [Música]